Sobre el asombro
—A—
AUTOR: MARÍA ÁLVAREZ
FEBRERO/2025
>

Cuando mi hija está de exámenes, le gusta contarme lo que está estudiando. No es que yo le pregunte la lección, simplemente me lo cuenta para asegurarse de que lo tiene controlado. Lo interesante para mí (además de acompañarla) es que a partir de lo que está estudiando surgen temas de conversación entre nosotras más allá de la necesidad de aprobar un examen. Para su último examen de filosofía tenía que estudiar el paso del mito al logos y la teoría del conocimiento.
Hablamos del asombro como primer paso para despertar el deseo de conocer. Y cómo para asombrarse primero hay que mirar. ¿De qué se asombra una persona de dieciséis años? ¿cómo mira? ¿dónde mira?
Tengo la sensación de que ahora nos asombramos menos porque miramos menos.
La tecnología nos regaló un mundo hiperpersonalizado que abrazamos con entusiasmo (sobre todo los medios y las plataformas digitales para venta de publicidad), y esa personalización de contenido ha limitado el campo sobre el que miramos. Los medios de comunicación -con los que trabajo en mi día a día- establecen sus contenidos digitales en función de ‘Discover’ y las redes sociales me devuelven recomendaciones que se ajustan al perfil donde me han encasillado. Engañar al algoritmo supone un esfuerzo constante ¿cómo no rendirse ante el dulce adormecimiento de un scroll infinito que te consiente? Estoy deseando leer ‘Contralgoritmia’ de Ángel L. Fernández -editor de la revista Jot Down- ¡ojalá sea una guía para saltarme el algoritmo! Alguien podría también escribir una guía para volver a mirar.
Ansío la sensación de que algo me asombre. Creo que la última vez que lo hice de forma genuina fue cuando me enseñaron los dibujos de las neuronas y circuitos neuronales de Ramón y Cajal (este año los Reyes Magos me han regalado unas copias). No los conocía. Fue el punto de partida de un curso que hice sobre IA en el campus de Google. Para ponernos en situación (nadie tenía un perfil tecnológico), proyectaron uno de los dibujos como soporte visual para explicarnos el origen de los fundamentos de la IA. Pienso en su asombro (sintiendo nostalgia del mío) cuando dibujaba a lápiz lo que veía a través del microscopio. Pienso en las preguntas que debió hacerse después y cómo transformó la forma en que se entendía el funcionamiento del cerebro humano. Pienso en que el mundo avanzó por su asombro.
A parar y pensar, le añado mirar. En cualquier orden; buscando el asombro y el hacernos preguntas.
Feliz día,
María Álvarez
>)));> spinae
Artículos